Semiótica

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martes, 30 de septiembre de 2014

Una mirada a Propp

REFLEXIONES, APORTES Y COMENTARIOS

Al filólogo, folclorista y antropólogo ruso Vladimir Jakovlevic Propp se le atribuye ser uno de los principales precursores en el análisis de la narrativa. Podría decirse que su labor le facilitó la búsqueda del ahínco por descubrir esos signos, implícitos muchas veces, en las diversas formas que nos trae la narración, desde las más simples hasta las más complejas. Propp enseñó lengua y literatura rusas, y también escribió obras entre las que se destacan "Morfología del cuento". Este gran autor nos enseña que cualquier cuento posee una estructura con funciones fijas que pueden combinarse para lograr una tipología precisa de los personajes y los sucesos  que de ellos hagan parte, es algo que en resumidas cuentas puede denominarse también como homogeneidad estructural de los cuentos.

Realizando un análisis a cada una de las funciones que Vladimir Propp formuló para los cuentos, observamos que desde su fundamento nos aportan unos aspectos importantes para hacer de este tipo de relatos, las más increíbles muestras de hasta dónde llega la imaginación humana en estas creaciones y que vemos reflejadas en nuestro mundo en la literatura, el cine, el teatro, etc. 
Por otra parte, nos atrevemos a afirmar que cada una de esas funciones son un signo inmerso y extraído de la lectura exhaustiva de estos relatos. 




Las funciones de Vladimir Propp

 

Analizando la estructura de los cuentos tradicionales, el teórico ruso Vladimir Propp definió una serie de elementos recurrentes en ellos. Estos elementos son funciones de la trama de la narración y de los personajes que se repiten con frecuencia en las historias.

Propp definió 31 funciones:

1- El alejamiento. Un miembro del grupo se aleja.
2- La prohibición. Al héroe se le prohíbe algo.
3- La transgresión. El heroe transgrede la prohibición.
4- El conocimiento. El héroe y su antagonista entran en contacto.
5- La información. El antagonista obtiene información sobre su víctima.
6- El engaño. El antagonista engaña a su víctima.
7- La complicidad. La víctima, engañada, ayuda al antagonista.
8- El daño. El antagonista causa daño a un miembro del grupo.
9- La mediación. Se pide u ordena al héroe partir para reparar el daño.
10- La aceptación. El héroe toma la decisión de partir.
11- La partida. El héroe parte.
12- La prueba. El héroe es sometido a una prueba para obtener una ayuda.
13- La reacción. El héroe supera la prueba o no logra hacerlo.
14- El regalo. El héroe recibe la ayuda, un objeto mágico para su travesía.
15- El viaje. La búsqueda del héroe lo conduce a otros lugares.
16- La lucha. El héroe y su antagonista se enfrentan.
17- La marca. El héroe es marcado por el enfrentamiento.
18- La victoria. El héroe derrota a su antagonista.
19- La enmienda. Se repara el daño.
20- El regreso. El héroe regresa a casa.
21- La persecución. El héroe es perseguido en su regreso.
22- La ayuda. El héroe recibe la ayuda de alguien.
23- El regreso como incógnito. El héroe regresa sin ser reconocido.
24- El fingimiento. Un falso héroe hace suyos los logros del real.
25- La tarea difícil. El héroe se enfrenta a una tarea difícil.
26- El cumplimiento. El héroe cumple con la tarea.
27- El reconocimiento. El héroe es reconocido.
28- El desenmascaramiento. El falso héroe es desenmascarado.
29- La transfiguración. El héroe toma una nueva apariencia.
30- El castigo. El antagonista recibe su castigo.
31- La boda. El héroe se casa.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Un análisis al análisis semiótico: la semiótica en la narrativa y el discurso

REFLEXIONES, APORTES Y COMENTARIOS
En el mundo de los signos vemos cómo la semiótica no se limita exclusivamente al acto comunicativo como tal, sino que busca además de transmitir un mensaje, una intención significativa. De esta manera asumimos que la comunicación es uno de los tantos rasgos que componen al vasto complejo semiótico al que, sin lugar a dudas, no se le puede dejar por fuera al momento de realizar un riguroso análisis de lo que nos depara en la realidad lingüística.

Un análisis semiótico, desde nuestra perspectiva, permite la puesta en marcha de un proceso de interpretación de todo lo que nos llega a través de la comunicación desde sus diferentes formas. Una vez captado el mensaje, el receptor podría apreciar una intención directa o un sinnúmero de ambigüedades del producto de ese acto, entonces es aquí donde hablamos de perspectivas hacia el signo.


La razón de la semiótica para estos casos es llevarnos a descubrir diferentes campos del lenguaje para darle sentido a las cosas y esto se logra aplicando los niveles de análisis.   

No cualquiera puede ser un escritor, pero un escritor puede venir de cualquier parte. No es difícil concebir el hecho de que existen mundos plasmados en libros imaginados por mentes que no tienen que ser las más brillantes. Existen letras que son capaces de transportarnos de un lugar a otro en un santiamén, capaces de hacernos sentir, amor, dolor, felicidad y hasta agonía. Hay autores que llegan a ponernos en la misma brecha por la que transitaron para poder hacer un escrito, llámese cuento, novela, crónica, etc.

En algunos casos vamos paralelamente al leer, por la ya mencionada brecha; en otros, cruzamos de un lado a otro como atravesar una calle, y en otros ni siquiera vemos tal sendero y terminamos sin entender la postura del autor, pero concluimos en algunas ocasiones con una sonrisa por terminar de haber leído algo.

Aun así, existen pautas planteadas desde la semiótica que nos ayudan a comprender el trasfondo de un texto narrativo. Estas pautas a primera impresión pueden parecer  tediosas y difíciles pero después de práctica pueden abrir nuevos horizontes de significación. Por ejemplo, para el relato de la cenicienta podemos encontrar en primer lugar el análisis de la secuencia inicial y final, teniendo en cuenta los aspectos relevantes que conllevan al avance de los hechos. Es decir, aquellas “realidades” que imagina el autor para poder darle movimiento o impulso a un relato cualquiera. Por ejemplo, una personaje malvado, una situación por resolver, etc.

En segundo lugar, está el ordenamiento sintáctico que no es más que esa secuencia significativa de los hechos en un relato. Siguiendo con el anterior, sería la vida de esta plebeya, su sueño de ir a palacio, la pérdida de una zapatilla, el anhelo del rey porque su hijo se case, etc. En tercer lugar vendrían los puntos clave del análisis sintáctico que dependen del tipo de relato al que se va a aplicar. En este caso encontramos la aparición de una mediación que es el querer por parte de cenicienta, casarse con el príncipe. Esta mediación está comprendida por una conjunción espacial que es ese contexto donde se desarrollan los hechos y una conjunción amorosa comprendida por ese sentimiento de amor que se respira en cada letra o escena.

Y para finalizar vendría a ser la boda entre el príncipe y cenicienta, donde podría plantearse que la segunda pasaría de un estado a otro para mejorar su condición amorosa y económica.


En fin, podría continuarse este análisis desde lo semiótico y no bastarían dos o tres cuartillas para hacerlo. Lo relevante entonces es saber que se puede acercar a elementos pertinentes para entender verdaderamente un relato.

viernes, 5 de septiembre de 2014

ENSAYO SOBRE LA FUNCIÓN DEL SIGNO

SIGNO, LENGUAJE Y LITERATURA

Enseñar se hace cada vez más complejo; hemos pasado de instruir a los jóvenes con ganas de ser hombres a cazar fieras en los bosques, a intentar transmitir lo más significativo de la basta información que hay actualmente gracias a todos los avances de la ciencia en todos sus ámbitos. También, hemos hecho una gran transición en cuanto a herramientas educativas. Tenemos la capacidad y tecnología suficiente  para hacer frente a las demandas y niveles de preparación que la sociedad actual requiere. En el mismo sentido, podemos hacer hincapié en la herencia cultural de cualquier parte del mundo, recalcando aquello que aprendemos a lo largo de nuestras vidas: los signos. Supuesto esto, sabemos que la lengua se halla inmersa dentro de este sistema en la capacidad que tiene el hombre para comunicarse con los de su misma especie, el lenguaje, por lo cual es de vital importancia enseñársele desde temprana edad.

Ahora bien, ya que el lenguaje implica amplias maneras de comunicación, podemos hacer mención que dentro de este encontramos cantidades de sistemas de signos que utilizamos a la vez y a cada instante.  Tenemos entonces signos del lenguaje, de la escritura, de cortesía, monetarios, del arte, etc., los cuales tenemos que aprenderlos de alguna u otra forma. Los signos están en todas partes, y a cada momento nos transmiten un mensaje. Enseñar entonces lenguaje y literatura implica también la enseñanza de los signos que estos necesitan para ser entendidos.

La importancia del signo para el mundo del lenguaje y la literatura radica en el impregnar mental del mundo que nos rodea. Sería imposible entender lo que está a nuestro alrededor si no existiese la estrecha relación entre el significado y el significante (caras psíquicas del signo). Es necesario entonces tener en cuenta esta poderosa idea para plasmar en los infantes todo aquello que en algún momento van a necesitar; es decir, desde entender qué es un zapato, pasando por reconocer su hogar y todo lo que en él hay, hasta familiarizarse con lo que cuenta una ciudad.

Estamos condicionados a sacar a flote en nuestra mente los significantes de los significados de las cosas que están en derredor nuestro de una forma veloz, y es gracias a la adhesión de miles o tal vez millones de signos que almacenamos. El enseñar lenguaje y literatura no es simplemente aprender a hablar, leer o incluso interpretar, sino también, interiorizar lo palpable, convirtiendo lo material y tangible en información psíquica para luego hacer uso de ello. Es simplemente poder “administrar” lo que vemos, oímos y sentimos de tal manera que podamos encajar en el constante ciclo comunicativo como emisores o receptores de mensajes con carga de significado.

Los signos los podemos encontrar en todas partes y en un sinnúmero de formas. El ser humano los ha desarrollado y hacen parte de nuestra cotidianidad siendo tan profunda nuestra relación con ellos y la interiorización de estos que fácilmente distinguimos en qué campo funcionan o en qué casos se pueden usar sin al menos ponernos a pensar detenidamente en ello. Cada medio cultural nos arroja una baraja de maneras con respecto a estos sistemas de signos, y que muchos tienen en común con otros en el mundo, para que los apliquemos según el medio en el que nos desenvolvemos. Muy bien lo resalta Eco afirmando que: “Así, la cultura puede estudiarse por completo desde un ángulo semiótico y a la vez la semiótica es una disciplina que debe ocuparse de la totalidad de la vida social”.

La lengua es uno de esos sistemas que abarca la interpretación de otros sistemas de signos, por lo cual podemos imaginar la gran función que tiene y cuan abarcable es para la comunicación humana. Señalamos aquí una clave para la importancia teórica que tiene la lengua, y es la de conocer el uso de ésta como mediadora o herramienta para explicar y concebir los fenómenos, procesos, los modos de vida, entre otros aspectos; es decir, la realidad del hombre como tal. Para la educación de este es muy significativo implementar las destrezas en el uso de los signos, pero más importante el uso de la lengua. Y es que a través de la lengua se ejecutan las más prestigiosas y fantásticas obras de las culturas, entre ellas la literatura.

Sin la ayuda de los signos es imposible entender el mundo. Ya sean verbales o no verbales, estos nos ayudan a interpretar y dan directrices al comportamiento humano y sus vivencias. El signo como fenómeno semiótico nos permite determinar la visión de lo que nos rodea, ya que cada cultura tiene una apreciación de su medio. Para la formación integral del hombre, su contexto juega un papel fundamental en la apreciación de los sistemas semióticos. Volviendo a Eco en su planteamiento de la vida social como un sistema de signos plantea que: “Dentro de la cultura cualquier entidad se convierte en un fenómeno semiótico y las leyes de la comunicación son las leyes de la cultura”, evidenciamos entonces el porqué de los rasgos tan distintivos de una sociedad con respecto a otra (en otro ámbito, lo que se conoce como identidad cultural). Un mismo signo puede tener distintas funcionalidades, aun cuando su sustancia es la misma. Esto explica la razón por la cual para unos el blanco representa la paz y/o pureza, mientras que el mismo signo es luto en China.

Por otro lado, podemos señalar que la teoría piagetiana basa su teoría en la idea de que los niños no piensan como los adultos. Ésta describe a las estructuras mentales o "esquemas" de los niños mientras se desarrollan de infantes a adultos. Además concluye que a través de sus interacciones con su ambiente, los niños construyen activamente su propia comprensión del mundo. La teoría de Piaget pretende que el lenguaje de un niño refleje el desarrollo de su pensamiento lógico y sus habilidades de razonamiento en los periodos o etapas concernientes al crecimiento normal de un individuo. Es decir, el ser humano desde temprana edad impregna en su cerebro las asociaciones reales y psíquicas para comprender la esencia de su entorno. Y no sólo basta con dejar al libre albedrío el aprender los cientos de sistemas de signos que existen; sino más bien integrarse a un proceso de enseñanza, la cual es la guía por excelencia que muestra el horizonte hacia donde de alguna manera todos terminamos mirando.

Un mundo sin signos no puede ser concebido de ninguna manera, mucho menos  uno donde no podamos hacer uso de los de la lengua, porque esta es la interpretante de todos los demás sistemas lingüísticos, apoyando entonces la relevancia de su aprendizaje desde las aulas de clase. Es inevitable no tener contacto con ellos y más aún, cuando a través de estos es como adquirimos el conocimiento y la cultura. En fin, precisamos de la enseñanza del universo de los signos y sus funciones para agregar una característica más a los que somos y que nos diferencia de otros seres vivos, para convertirnos sin remedio alguno en un signo como tal.


jueves, 4 de septiembre de 2014

Actividades - El signo lingüístico

1. Diga si los siguientes hechos son signos, señales o símbolos:
  • Un termómetro
  • El abrazo de un padre a su hijo.
  • El semáforo en verde.
  • El león en un escudo.
  • La palabra "puerta"
  • La palabra "exit" encima de una puerta.
  • Una bandera roja en un playa.
  • Una medalla de oro, de plata, de bronce.
  • El llanto de un bebé.
  • Una bandera a media asta.
  • Un cartel con una calavera cruzada por dos huesos donde dice "Peligro"
  • Un nubarrón.
  • Un anillo de alianza en el dedo

2. Clasificar las palabras siguientes por el significado o por el significante.

casa - piso - apartamento - chalet - palacio - chabola

sala de estar - dormitorio - cocina - baño - balcón - terraza - pasillo

olla - cacerola - sartén - tortera - fiambrera - jarro - cuchillo - bandeja - vaso - sopera - copa - taza

auto - moto - barco - avión - tren - bicicleta

preferencia - conferencia - sugerencia

sobrino - cuñado - padrino - nieto

gato - perro - caballo - vaca

lancha - yate - nave - barca

3. Agrupa las siguientes palabras en campos semánticos abajo indicados:

alcalde - jabalina - olimpiada - ayuntamiento - batería - jazz - yemas - parlamento - avión - metro - migas - pértiga - frituras - guitarrista - balonmano - gazpacho - senado - auto - barco
  • Deporte
  • Música
  • Política 
  • Medios de transporte
  • Comida
4. Completar con atender / acudir / esperar.
  • Estoy ___________________ el autobús desde hace media hora-
  • El abogado está ________________ a un cliente.
  • Hemos ido al aeropuerto a _________________ a Juan.
  • Al empezar el incendio ____________________los bomberos.
  • La enfermera _________________ a los enfermos.
  • __________________(yo) que mañana llueva.
  • Este niño no ________________ lo bastante en clase; lo veo siempre distraído.
  • Estaba gravísimo pero _____________ (ellos) a tiempo para salvarle.
  • ¿Le _______________(ellos), señora? - Sí, me está________________ esta señorita.
  • Me ________________ unos días de gran trabajo.
  • Mis padres ________________verte entre nosotros.

Clases de signos




















Según su naturaleza:
  • Signos humanos: los que utiliza el hombre para comunicarse.


- Signos verbales: los que se utilizan en la comunicación verbal.



- Signos no verbales: gestos, imágenes, etc.


  • Signos no humanos.


Según el canal:

  • Signos visuales: señal de tráfico, palabra escrita…


  • Signos auditivos: un silbato, la palabra hablada…

  • Signos táctiles: un codazo, una palabra escrita en Braille…


  • Signos gustativos: el sabor amargo de algo en mal estado…

 

  • Signos olfativos: el humo de un cigarrillo…                                     

Según su origen:

  • Signos naturales: surgen de modo espontáneo en la naturaleza y, por tanto, no están sujetos a convenciones: el humo es un signo de fuego.

  • Signos artificiales o culturales: son de carácter convencional y han surgido con la intención de comunicarse.


Según la relación que el signo mantiene con su referente:

  • Indicios o señales: signos que mantienen una relación natural, de causa-efecto, con el referente (el humo es signo de fuego, la fiebre es signo de enfermedad…). Son los signos naturales.







  • Iconos o imágenes: signos que presentan una relación de semejanza con su referente (un retrato es un signo icónico de una persona, un plano es un signo icónico de una ciudad…)



  • Símbolos: signos que de un modo convencional se utilizan para representar otras realidades, sin que presenten con ellas ni un parecido ni ningún tipo de relación motivada (las banderas, la notación química, las notas musicales, las palabras de la lengua hablada y escrita).



REFLEXIONES, APORTES Y COMENTARIOS
Hemos sido creados con formas de percibir este mundo. Tenemos la capacidad de adaptarnos a diversas situaciones dependiendo de la carencia de alguna de esas formas. Por ejemplo, si una persona pierde la capacidad de ver, con el tacto podría hacerlo; incluso hasta con el habla y el oído mezclados. O tal vez si no tiene habla u oído, podría comunicarse a través de las señas. El punto es que somos tan completos en este sentido que el apreciar la majestuosidad de la comunicación siempre es posible de una u otra forma. La misma naturaleza se encarga de hablar a través de signos que pues, por razones obvias, no son hechos por el hombre, es decir, podemos ver en la lejanía una nube negra para ser interpretada como lluvia, un intenso calor como el aproximarse de una temporada de sequía, o el florecer de las flores o la migración de algunos animales como el cambio de estación en algunas partes del mundo. Nosotros también usamos signos para interactuar con los de nuestra misma especie apelando a los verbales o los no verbales. En estos últimos nos hemos hecho expertos para usarlos, crearlos y manipularlos a nuestro antojo; desde la imagen racista de los judíos con una enorme nariz en los tiempos de la segunda guerra mundial, hasta la cruz roja que es reconocida internacionalmente. Estamos regidos por lo que llamamos códigos, los cuales son sistemas de signos con reglas para ser usados, por ejemplo, el alfabeto de un idioma, o las señales de tránsito que hasta pasamos por alto algunas veces. En fin, tan colosal es el hecho de que el hombre pudiese comunicarse que sólo se le puede comparar con el poder haber sido capaces de crear signos plasmables de esas formas de comunicación.

El signo y el signo lingüístico

Del latín signum, señal. Dícese de todo elemento portador de contenido semántico e integrado en un sistema. Las señales mediante las cuales nos comunicamos se denominan signos lingüísticos o verbales. También hay signos no lingüísticos o no verbales tales como: los aplausos, las luces de un semáforo o el humo. 

Un signo puede ser una palabra, una combinación de cartas en el juego, una imagen, una secuencia cinematográfica, un cuadro, objetos del mundo…Es la realidad, semióticamente completa, “más pequeña” de que se puede hablar. El signo es la unidad de un concepto y una imagen acústica. Un significado y un significante, dos entidades que se definen por la relación recíproca.


Fuentes:
Saussure: el signo lingüístico. Educatina. 01/09/2014

REFLEXIONES, APORTES Y COMENTARIOS
El signo es una moneda con sus dos caras. por un lado el significante y por el otro el significado. Hay una relación indisoluble entre estos de tal manera que gracias a tal unión podemos entender lo primero que observamos al levantarnos y lo último que apreciamos al acostarnos.